“Define lo que es para ti el éxito, si no te verás persiguiendo el concepto de éxito de otros.»
Juan Hernández
Temas
Éxito
Azar
Bares
¿Dónde estamos?
Hoy abrimos un nuevo melón. He estado escribiendo recientemente sobre el programa Shangri-Light, aunque la semana pasada comencé otra línea de trabajo bajo el nombre de «Mind-Do», en la que iré desgranando la forma de usar la mente en la práctica deportiva en general y en las Artes Marciales en particular.
Hoy abro una nueva línea bajo el nombre «La Alquimia del éxito», y esta vez la temática se deduce directamente del título.
Os presentaré hoy a ese fascinante y escurridizo invitado al que llamamos «Éxito» e introduciré algunos elementos alrededor de este concepto que iremos desgranando poco a poco.
Si te incorporas hoy a nuestras publicaciones y quieres revisar los programas Shangri-Light y Mind-Do echa un vistazo a estos links.
Resumen de este post
Hoy te cuento cómo la oportunidad puede aparecer en cualquier lugar y en cualquier momento y que la mala prensa que tienen los bares es inmerecida, al menos en parte. Como dice la canción de Gabinete Caligari «Los bares qué lugares….»
Consiguiendo una entrevista en la barra de un bar
Cuándo miras hacia atrás en el tiempo ves que muchas cosas que están consolidadas en tu vida empezaron por puro azar: tu pareja, tu trabajo, ese brazo que te falta porque nadie te avisó de que en ese estanque había cocodrilos, etc. Seguro que si reflexionas un poco tienes esa sensación con muchos aspectos de tu vida.
Yo estudié Ciencias Físicas y me licencié coincidiendo con una de las grandes crisis de empleo que nos azotan de forma periódica. En esa época lo único que conseguía eran trabajos mierdosos a cada cual peor pagado. Es lo que había, y ahí estaba yo, recién titulado y sin experiencia, tan desesperado que ya dudaba entre apuntarme a ese curso de sombras chinescas que ofertaban a distancia, o aceptar esa oferta de domador de tigres siberianos.
Estaba pues en esa fase crítica en la que ya has intentado todo lo que se te ha ocurrido pero no sales adelante, y no sabes cómo desencadenar esa magia por la que a veces las cosas te salen bien.
Esa noche estaba en un disco pub muy concurrido (no era el bar Coyote) y la verdad es que después de tropecientas cervezas se me habían olvidado mis problemas. Es lo que tiene el alcohol, que desconecta parcialmente tus conexiones neuronales y todo te parece más sencillo. En realidad lo que ocurre es que vas perdiendo detalles de tu triste realidad con cada cerveza, y todo parece estar bien, incluso empieza a no parecer tan mala idea ese puesto de domador.
Debía estar pidiendo mi novena cerveza en la barra cuando noté una mano que me tocaba el hombro. Me giré ligeramente y vi con decepción que se trataba de una mano masculina.
Al final de la mano había un antebrazo y aún más allá un brazo y después un hombro, y al final del todo estaba mi amigo Jose. Hacía muchos años que no le veía y allí estaba, a las tres de la mañana en la misma barra de bar que yo.
- ¿Qué tal Jose?, ¡Cuánto tiempo!.
- ¿Qué pasa Juan?, ¡Sí, hacía siglos!.
Conocí a Jose en el gimnasio, haciendo Karate y le había perdido la pista durante años, hasta aquél día. Me preguntó sobre mi trabajo y le conté que en ese momento estaba haciendo un trabajo de mierda. Me comentó que en su empresa buscaban gente y que con mi carrera de Físicas podría hacer una entrevista para uno de los puestos. Jose se marchó y me olvidé de la conversación, y a esa novena cerveza le siguieron algunas más.
A la mañana siguiente, cuando se despejó la niebla mental matutina después de una noche «complicada», cogí los vaqueros para llevarlos a la lavadora y me encontré en uno de los bolsillos un papel doblado varias veces, con un teléfono apuntado con boli. Pensé ¿ligué anoche y no me acuerdo?, de nuevo decepción, era el teléfono de Jose.
Le llamé el lunes siguiente y me pidió que le enviara mi curriculum para dárselo a su jefe y así lo hice.
El shock
Un par de semanas más tarde me encontraba buscando la dirección que me había dado Jose para hacer la entrevista. Llegué a un edificio de oficinas y me dirigí al vigilante de seguridad de la entrada.
- ¡Buenos días!, vengo a hacer una entrevista en la planta tercera.
- Vale, vienes entonces a hacer la entrevista con la empresa X.
- No, no puede ser, debe ser otra planta, lo debí anotar mal.
- Aunque sea otra planta sigue siendo la empresa X. Todo el edificio son sus oficinas.
La empresa X era una empresa nacional muy importante, que ahora es una multinacional. El vigilante no podía equivocarse, sabía para quién trabajaba. O sea que el que se equivocaba era yo. Llamé a Jose:
- Jose, creo que me he equivoqué de dirección, estoy en la calle bla bla bla.
- No Juan, no te has equivocado, es ese edificio.
- Pero me dicen que el edificio es de la empresa X.
- Sí, es la empresa con la que tienes la entrevista.
Esto fue como un mazazo, durante todos los días que habían pasado desde el reencuentro con Jose siempre pensé que la entrevista sería con una empresa mierdosa, no porque dudara de la capacidad de Jose para encontrar un buen trabajo sino porque cuando te ha ido mal profesionalmente durante mucho tiempo tiendes a pensar que lo que viene será otro puesto de domador, tal vez no de tigres siberianos pero posiblemente de tigres de bengala. Distintos puestos pero mismo gorro ridículo.
Seguramente me dijo el nombre de la empresa en la barra aquella noche pero doce cervezas resetean la memoria de cualquiera.
La entrevista
Primera pregunta de la entrevista:
- ¿Y por qué quieres trabajar en la empresa X?
- Siempre ha sido mi ilusión trabajar aquí, es una de las mejores empresas españolas.
Solo hacía quince minutos que conocía el nombre de la empresa para la que iba a hacer la entrevista, pero había que reaccionar rápido y parecer convincente.
El entrevistador me contó algunos detalles del puesto hasta que llegó a la pregunta clave:
- ¿Te gusta el basket?
- Sí, claro.
- ¿Juegas?
- Sí, no soy un profesional pero he jugado, y sigo jugando mucho.
- Es que tenemos una liguilla y nos hace falta un pivot.
- Yo juego de pivot.
- ¡Contratado!
Bueno, he de decir que la última frase la he acelerado un poco, porque no fui contratado ese mismo día, pero no exagero al decir que mi rol de pivot fue clave en mi contratación para un puesto del que no sabía nada.
Vale sí, ¿pero por qué me cuentas esto?
Te cuento esta historia porque un momento de puro azar, o mejor dicho dos momentos: estar en la barra correcta en el momento adecuado y jugar de pivot al basket, determinó lo que ha sido para mí una próspera y satisfactoria carrera como ingeniero.
¿Significa esto que pienso que el éxito se basa en el azar?, no al cien por cien, pero que el azar juega un rol muy importante es algo que tengo claro. Aunque esto tendré que matizarlo más adelante.
En los siguientes posts de «La Alquimia del éxito» iré reflexionando sobre la naturaleza del éxito, el determinismo y el azar; el descubrimiento y liberación de nuestro potencial; la superación de nuestros miedos y limitaciones; la toma de decisiones, la priorización, la planificación y programación; y el razonamiento crítico. No es una lista exhaustiva pero te puedes hacer una idea de hacia dónde van los tiros.
Además de hablar sobre estos aspectos presentaré algo aún más jugoso: una metodología transversal que funciona de forma genérica, al margen del negocio en el que nos movamos.
De ahí lo de «La Alquimia del éxito», trataré de destilar los principios fundamentales en todo proceso de éxito y estructurarlos en una metodología, de forma que ningún reto se nos resista.
¿Te apuntas?.
Lee, entiende, asimila y ¡¡¡reflexiona!!!
Soundtrack del post
Por si eres nuevo aquí te presento a DJ Peresoso. Es el DJ residente de nuestro blog. Le hacían bullying en el cole pero siguió el método de «La Alquimia del éxito» y hoy lo peta en las pistas de baile.
Con cada blog nos pincha un temazo. Hoy nos deja esta joyita de Clean Bandit.








Deja un comentario