Aprendiendo a comunicarte con tu cuerpo (I)


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«Cuando debería escucharle yo estoy a otra cosa y cuando debería meterle en vereda no hago más que escucharle y no decir nada» 

Temas

Prevención de lesiones

Rendimiento físico

Comunicación mente-cuerpo

Aprendizaje de habilidades físicas y deportivas

¿Dónde estamos?


Programa: Mind-Do

En los dos posts anteriores de este programa «Mind-Do» te conté un par de cosas. En «Se lesionó haciendo el espagueti» te hablé sobre los perfiles de personas que tienden a lesionarse. Aunque lo hice en clave de humor eso no quiere decir que no haya mucha verdad en esas líneas.

Por otro lado en «Sobrevivir en el desierto gracias a la inducción matemática» te contaba sobre un tipo de mentalización para poder dar lo máximo en un entrenamiento, sacudirte la pereza para ir al gimnasio o sobrevivir a una reunión coñazo con tu jefe.

Hoy le toca el turno a un tema que considero muy importante: cómo aprender a comunicarnos con nuestro cuerpo. Sorprendentemente muchas personas hacen ejercicio y van por la vida sin entender las señales que su cuerpo les envía y/o siendo prisioneros de ese «niño pequeño y caprichoso» en el que se convierte nuestro cuerpo muchas veces.

Te dejo por aquí los links a los posts que mencionaba:

Se lesionó haciendo el espagueti

Sobrevivir en el desierto gracias a la inducción matemática

Resumen de este post

El post de hoy establece una analogía entre la comunicación mente-cuerpo y la comunicación entre un par de walkie talkies.

Expongo un modelo que utilizo, el de los canales «Up» y «Down», para comunicarme con mi cuerpo. De esta forma soy más consciente de lo que le ocurre y también me siento más capaz de controlarlo, pudiendo pedirle que se relaje cuando es necesario o que se ponga en modo de «alto rendimiento» sin quejarse cuando la situación lo requiere.

Este es el primero de una serie (corta, de dos o tres posts) sobre comunicación mente-cuerpo y cómo podemos usar dicha comunicación para prevenir lesiones y enfermedades; obtener un alto rendimiento físico y mejorar nuestra capacidad de aprendizaje de nuevas técnicas deportivas.

Mi Campeonato del Mundo de Karate en México


El campeonato del mundo de Karate, que se celebraba en México Distrito Federal, no resultó como esperaba. Me había lesionado en el abductor durante la concentración previa al campeonato, en la Residencia Blume de Madrid.

Acomodé los entrenamientos para no forzar el lado «tocado» y bajé considerablemente la velocidad de mis movimientos para darle tiempo a la lesión a sanar, y así no tener que abandonar la concentración.

Viajé a México «con pinzas» y efectivamente ocurrió lo que tenía que ocurrir. Participé en la competición por equipos, pero en las primeras embestidas a máxima velocidad mi abductor dijo basta. No pude seguir, acabé la competición por equipos pero no participé en mi categoría individual, el peso pesado.

El viaje de regreso lo hicimos haciendo escala en Orlando, para visitar Disney World. Allí me arrastré por los parques temáticos cojeando de forma evidente. Mi cojera era tan pronunciada que una mañana me crucé con Mickey y Goofy; y el primero le dio con el codo al segundo diciéndole «A este le han jodido bien en el campeonato». Intentaron susurrar pero resultó que yo les oí.

Este comentario fue real, aunque no entre los personajes de Disney, sino entre dos guardias civiles que estaban en la aduana del aeropuerto de Madrid.

En cualquier caso, a pesar de mis condiciones lamentables la visita a Orlando fue bastante chula. Pude disfrutarla y me sirvió para olvidarme en cierta medida del fiasco en el campeonato.

Una vez de vuelta en Madrid pedí cita con un doctor de la federación, especializado en Medicina deportiva, y allí me presenté. Le dije:

  • Vengo porque tengo una rotura en el abductor.
  • Bueno, eso lo dirás tú, tendremos que hacerte una ecografía y ya veremos lo que tienes.
  • Pues vale.

Me hice la ecografía y en la segunda consulta para darme los resultados el doctor se mostró sorprendido:

  • Pues sí, tienes una gran rotura en el abductor. ¿Cómo lo sabías?
  • Era evidente, sé exactamente el punto en el que me duele, sentí un desgarro agudo y además el tipo de dolor que me quedó después, era distinto a ninguna otra molestia que hubiera podido tener antes.

Al Dr. le sorprendió que yo supiera lo que me pasaba y a mi me sorprendió que a él le sorprendiera. Para mí había sido evidente hasta ese momento interpretar correctamente las señales que me mandaba mi cuerpo, y había dado por hecho que era algo también obvio para la mayor parte de la gente.

Pero después de ese episodio entendí que quizá interpretar lo que tu cuerpo te quiere decir no sea un conocimiento dado sino algo que se aprende, y en cuyo aprendizaje la actividad física juega un papel fundamental.

Los canales «Up» y «Down»

Imagina que tienes en tus manos un par de walkie talkies. Uno de estos dispositivos te permite comunicarte a distancia con alguien que tenga el otro aparato. Uno de estos walkie talkies representa tu cerebro, mientras que el otro representa tu cuerpo. Los dos están conectados por un solo canal de comunicación que puede llevar información de subida: el canal «Up», o de bajada: el canal «Down».

Aunque yo los llamo canales «Up» y «Down», en plural, en realidad se trata de un único canal, como ocurre con los walkie talkies. Solo se puede transmitir información en una sola dirección. Por lo tanto los canales «Up» y «Down» son en realidad las dos direcciones de comunicación que utilizan la misma «carretera», no dos carreteras distintas.

En mi experiencia, tanto deportiva como en meditación y mindfulness, si estás en «modo escucha» sólo percibes, y si empiezas a mandar órdenes conscientes a tu cuerpo, el mensaje de bajada bloquea por unos instantes los mensajes de subida. Estos mensajes se siguen produciendo, pero no llegan a nuestra consciencia porque estamos en «modo ordenar», no en modo «escucha».

El canal «Up»: del cuerpo al cerebro

El canal «Up» permite que tu cuerpo envíe señales al cerebro. Este canal está primordialmente involucrado en la transmisión de sensaciones, como el dolor, el calor, la presión y otras impresiones sensoriales. Fisiológicamente, este canal está compuesto por neuronas sensoriales que recogen estímulos del entorno externo y del estado interno del cuerpo, convertidos en impulsos eléctricos que viajan a través de la médula espinal hasta llegar al cerebro. Aquí, estos impulsos se interpretan como sensaciones.

El canal «Down»: del cerebro al cuerpo

Por otro lado, el canal «Down» es por el que enviamos «órdenes» mentales conscientes al cuerpo. Este canal es crucial para la ejecución de movimientos y la regulación de funciones corporales. A nivel fisiológico, el canal «Down» involucra a las neuronas motoras que transmiten las instrucciones del cerebro hacia los músculos y otros órganos para que actúen en consecuencia. Este canal permite que realices acciones voluntarias como caminar o escribir, así como también regula funciones involuntarias como la respiración y el latido del corazón.

De «cerebro» a «mente consciente»

Tenemos que dar un retoque a nuestro modelo y sustituir para nuestro propósito el concepto de «cerebro» por el de «mente», ya que nos interesan sobre todo aquellas señales y mensajes que se intercambian a nivel consciente. Es decir, aunque bloqueemos el canal con órdenes descendentes («Down») y dejemos de ser conscientes de las sensaciones de nuestro cuerpo cuando estamos muy concentrados en algo, eso no quiere decir que a nivel cerebral no se sigan recibiendo dichas señales.

Asimismo, el cerebro manda órdenes conscientes al cuerpo (a los músculos por ejemplo para realizar un movimiento), pero otros mensajes descendentes son inconscientes, como lo son todos los relacionados con procesos vegetativos.

Por lo tanto en nuestro modelo consideraremos estos canales «Up» y «Down» como aquellos que conectan nuestra mente consciente con nuestro cuerpo.

Cuando sientes que el suelo está frío, ese es el canal «Up» llevando esa información sensorial al cerebro. En respuesta, el cerebro a través del canal «Down», puede enviar una señal para que te muevas a un lugar más cálido o para que te pongas zapatos. Esta interacción constante mantiene equilibrado y adaptado tu organismo al entorno.

Cortando la comunicación: la «desconexión»

Introducimos en nuestro modelo un tercer elemento: la «Desconexión». Imagínate que tu cuerpo comienza a emitir señales sensoriales a un volumen abrumadoramente alto y constante. Es por ejemplo el caso del dolor crónico o puntual y muy intenso durante un golpe o fractura.

En el momento en el que ya eres consciente de que te has roto un dedo, por ejemplo, piensas algo como «¡Joder, ya lo sé, el dedo está roto, déjame en paz». Pero el dolor no cesa y una vez conscientes de la situación esa información que satura el canal ya no nos ayuda, sino todo lo contrario.

En este punto deberíamos intentar romper el diálogo con el cuerpo dejando de estar en «modo escucha» y así dejar de estar percibiendo el dolor de una forma tan intensa. Las señales seguirán ahí, pero lo que importa en este caso es hacerlas menos conscientes.

Por supuesto esto no es algo fácil de hacer, ya veremos en un siguiente post como intentar esto de forma práctica.

Ya hemos explicado el «Qué»

Hoy hemos hablado sobre el «Qué». En el siguiente post (no sé aún si necesitaré uno o dos) te hablaré sobre el «Para qué» y sobre el «Cómo».

Es decir, ya tenemos un modelo mental de comunicación mente consciente-cuerpo, pero aún tenemos que entender «Para qué» nos sirve dicho modelo y «Cómo» usarlo de una forma práctica.

No te pierdas lo que estar por venir….

 

Soundtrack del post


Hoy DJ Peresoso nos trae un tema de Justin Timberlake que nos habla de sentir el «feeling» con el canal «UP»: «I got this feeling inside my bones….»

CAN’T STOP THE FEELING!

Tu máximo potencial está a solo un clic de distancia.

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3 respuestas a «Aprendiendo a comunicarte con tu cuerpo (I)»

  1. […] Aprendiendo a comunicarte con tu cuerpo (I) […]

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  3. Avatar de egarciasaenz
    egarciasaenz

    Gracias, Juan, por compartir todo este conocimiento y todas tus experiencias

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