“Consciencia sin niebla, eso es lo que te ofrezco»
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¿Dónde estamos?
Programa: Shangri-Light
En el post anterior del programa Shangri-Light hablé sobre el sistema inmune y cómo con sencillos ejercicios de masajes sobre glándulas podemos aumentar considerablemente nuestra salud.
Te invito a visitar los dos posts anteriores en los que cubro esta materia:
SGL-10. Sistema inmune: “Estimulación de glándulas” – Unveiling the reality
SGL-11. Sistema inmune: “Estimulación de glándulas II” – Unveiling the reality
Hoy toca la introducción de una técnica de respiración que aporta claridad mental y concentración; y que podemos utilizar en nuestra vida diaria.
¡Asimila y practica el contenido de cada sesión antes de seguir con la siguiente!.
Resumen de este post

En este post te cuento que hay esperanza a la mañana siguiente a una noche de fiesta salvaje, y que no todo está perdido. Hay ciertas técnicas que te pueden ayudar a sobrevivir y a rendir «casi» al máximo después de haber salido la noche anterior, o después de haber entrenado a tope en el gimnasio y darte cuenta de que aún tienes que entregar ese informe en tiempo récord, a pesar de que esa espesa niebla mental debida al cansancio no te deja concentrarte.
Este post es el preámbulo de lo que está por venir en la próxima entrega, una técnica de respiración alternada por las fosas nasales que aporta claridad mental incluso en las peores condiciones.
Hemingway no era un tío casero

Ernest Hemingway, el célebre escritor estadounidense, no solo es recordado por su brillante pluma y sus obras inmortales, sino también por su vida bohemia y sus legendarias aventuras nocturnas. Hemingway era un hombre que vivía intensamente, tanto en su escritura como en sus noches de fiesta. Desde los vibrantes cafés de París hasta los bares de Key West, Florida, su vida estaba llena de encuentros memorables, amistades duraderas y noches interminables.
Hemingway se estableció en París en la década de 1920, una época que se conoce como la «Generación Perdida». Allí, junto a otros escritores y artistas como F. Scott Fitzgerald, Gertrude Stein y Pablo Picasso, Hemingway disfrutaba de la vibrante vida nocturna de la ciudad. Sus lugares favoritos incluían el café Les Deux Magots y el Café de Flore, donde pasaba horas conversando sobre literatura, política y arte, a menudo acompañado de una copa de absenta o un buen vino francés. Hemingway era conocido por su amor por la bebida y su capacidad para mantenerse en pie a pesar de las largas noches de fiesta.
Una de las anécdotas más famosas de Hemingway en París habla de una noche en la que, después de haber bebido en varios bares, decidió que sería una excelente idea asistir a una corrida de toros en España. Sin pensarlo dos veces, él y un grupo de amigos tomaron el tren a Pamplona, donde continuaron la fiesta y disfrutaron de la adrenalina de los toros. Estas aventuras no solo alimentaban su espíritu, sino que también le proporcionaban el material necesario para sus historias, llenas de vida y autenticidad.
En Key West, Hemingway continuó su vida nocturna en Sloppy Joe’s, un bar que se convirtió en su segundo hogar. Allí, junto a pescadores, artistas y turistas, Hemingway compartía historias y bebía ron como si no hubiera un mañana. Se decía que su resistencia al alcohol era legendaria y que, a pesar de las largas noches, siempre encontraba la manera de sentarse a escribir a la mañana siguiente, aunque fuera con una resaca monumental.
Hemingway estuvo en todas partes, y por supuesto también estuvo en Navacepeda de Tormes

Hay una cuestión sobre Hemingway que me ha llamado siempre la atención. He visto en muchos bares una placa que dice «Aquí estuvo Hemingway». En su no tan extensa vida le dio tiempo a visitar una gran parte de los bares españoles.
Una vez en un bar encontré una placa que decía «Hemingway no estuvo aquí», lo cual me hizo muchísima gracia. Me pregunté cómo se le podría haber pasado ese bar, hasta los genios tienen fallos (pequeños, eso sí).
Era tal la capacidad de Hemingway para estar en todas partes que también estuvo en la iglesia del pueblo de un buen amigo (y suscriptor de este blog), Jose. Después de ver el vídeo post correspondiente a este post escrito, Jose recordó que en la obra de Hemingway «Por quién doblan la campanas» se menciona un pueblo de la Sierra de Gredos que tiene una iglesia con una garra de oso clavada en la puerta.
La iglesia de Navacepeda de Tormes, el pueblo de acogida de Jose, tiene una garra de oso en la puerta. No creemos que haya muchas iglesias con garras de oso clavadas en la entrada, o sea que podemos asegurar con una probabilidad cercana al 100% que Hemingway estuvo en Navacepeda de Tormes.
Si estuvo en la iglesia, la probabilidad ahora sube a un 100% de certeza absoluta de que visitó el bar «Iribar», cuartel general de muchos de los habitantes (incluido Jose) de este maravilloso pueblo. Una cuestión que dejo para Jose es investigar si el «Iribar» estaba abierto en la época en la que Hemingway visitó estas tierras. Si es así ya están tardando en poner una placa de «Hemingway estuvo aquí», porque no hay duda de que estuvo, de la Iglesia al «Iribar» hay pocos metros.
Aquí os dejo por un lado el video blog introducción a este post escrito donde Jose «ató cabos» y también un link que he descubierto dónde se habla de esta historia de Hemingway y la garra del oso.
Video blog: «Saliendo de fiesta con Hemingway»
Yo tampoco era un tío casero

Los fines de semana con mi amigo Richi comenzaban los miércoles, y algunas veces los martes, y apurábamos bien el fin de semana hasta el domingo por la noche, metiéndonos a veces en la madrugada del lunes. No había tregua, no hacíamos prisioneros, era lo que había y no se reflexionaba demasiado, explorar un bar nuevo del que habíamos oído hablar, asistir a una fiesta a la que nos habían invitado de refilón, cualquier motivo era bueno. Si había una alternativa, irse a casa era sinónimo de fracaso.
Richi y yo éramos inseparables en nuestras andanzas nocturnas, y nuestras hazañas de juventud habrían sido dignas del propio Hemingway, pero no coincidimos ni en época ni en lugar. No estábamos en París, sino en Madrid, y en mi barrio no había muchos artistas y literatos, pero sí había abundancia de personajes que bien podrían haber sido protagonistas de una novela.
Un finde clásico empezaba con un típico «Don Juan, Don Juan, la puntita nada más». Alguno de los dos decía un miércoles, «salimos de tranquis, nos tomamos un par y nos vamos pronto». En el fondo nadie se lo creía, ni en el fondo ni en la superficie. Los dos sabíamos que cuando sales de casa hay que «darlo todo», llevar dinero de sobra en el bolsillo y sobre todo calzar zapatos cómodos.
No estrenes zapatos saliendo con Richi, llegarás de madrugada con heridas que te llegarán al hueso. Ponte zapato cómodo, no tan cómodo que no te dejen entrar en los sitios de moda, pero cómodo.
El cine americano de detectives

El cine americano de detectives ha hecho mucho daño. El día típico de un policía americano que investiga una serie de asesinatos en serie, acaba o bien en un bar de policías brindando por un compañero al que se acaban de cargar en un tiroteo, o abriendo una botella de vino en casa rodeado de cajas, informes de balística y fotos de cadáveres. Un buen detective americano es un gran profesional, se lleva trabajo a casa y de paso se pone tibio con el alcohol que dejó en la nevera del anterior caso.
Una cosa que me llama la atención de las pelis americanas de detectives es lo que les cunde un día normal. El protagonista se levanta por la mañana, va con su traje a la oficina, hacen el «briefing» con sus compañeros de unidad, salen a visitar una escena del crimen, después visitan a varias testigos relacionados con el caso. Como no tienen pistas acuden a una cita con un confidente para ver si ha oído algo en la calle. La cosa se tuerce y acaba en tiroteo. Como resultado del tiroteo un compañero de la unidad cae acribillado, normalmente se llama Mike y no te suena su cara porque no le has visto en ninguna película antes. A lo mejor es que los secundarios muy secundarios mueren de verdad y por eso no salen en más películas.
Después del tiroteo, el protagonista se pasa por casa de la mujer de Mike a darle el pésame, para después irse un rato al bar de policías en el que brindarán por el compañero caído. Se tiene que ir pronto porque tiene que recoger a sus hijos que viven con su ex-mujer, que no aguantaba la vida con un marido policía. Después de llevar a sus hijos a casa de unos amiguitos donde van a pasar la noche, se va a un restaurante muy chulo donde le espera una cita. Como es el protagonista y el guaperas de la peli, acaba en casa de su atractiva compañera, donde toman un par de copas más antes de ir al lío y acabar en la cama. Allí protagonizan un par de escenas de sexo de cuidada coreografía, donde a él en ningún momento se le cae la sábana por debajo de la cintura y a ella se le ven las tetas en cada cambio de postura.
Bueno, pues después de todo esto nuestro protagonista vuelve a casa, y ¡aún son las nueve de la noche y además lleva el traje sin una sola arruga!. Siempre he creído que en Estados Unidos hay un agujero negro en el centro de Kansas, que distorsiona el tiempo y hace que en un día de veinticuatro horas quepa el día interminable de un detective de homicidios.
La vida de un detective americano cansa muchísimo; yo me agoto sólo de verlo, aunque sea cómodamente sentado con mi paquete de palomitas. Imagínate lo que debe ser para el pobre protagonista.
Pero en el fondo creo firmemente que no es una ficción. En mi barrio también había un agujero negro que estiraba los fines de semana hasta el infinito. En ese finde cabían un montón de bares y discotecas.
Lo que Richi, Hemingway y yo tenemos en común

Por el título pensarás que tienes claro lo que tenemos en común los tres, salíamos de fiesta como si no hubiera un mañana. Vale pues sí, teníamos eso en común, pero también algo menos obvio y que es la clave de este post y la introducción a lo que vendrá después.
A la mañana siguiente, salvo los sábados y los domingos, los tres trabajábamos duro. Hemingway escribía durante largas horas, y nadie puede negar que tuvo un gran éxito. Richi tenía un horario complicado de oficina y yo daba clases de Karate por las mañanas, estudiaba mi carrera de Física y en los ratos libres entrenaba a tope para mi siguiente campeonato internacional.
Pero…¿y eso cómo se hace?. Richi tenía una teoría y es que el sistema nervioso aprende a descansar «sobre la marcha». Puede que no le falte razón y que el sistema nervioso funcione a medio gas durante las primeras horas del día y que eso permita recuperar parte de sus capacidades hasta esas horas de la tarde en las que empiezas a sentirte más funcional.
Esta teoría puede explicar la supervivencia, el «vivir sin vivir en mí» como decía Santa Teresa, o el ganar la última batalla como el Cid, ya muerto pero atado a su caballo y sembrando el pánico entre los sarracenos.
Pero una cosa es sobrevivir a duras penas y otra es escribir una novela que luego sea un bombazo, ir a clase cada mañana y después sacar buenas notas; entrenar para un campeonato y conseguir medallas, o trabajar a tope en la oficina a la mañana siguiente, sin que nadie se de cuenta de que llevas un calcetín de cada color, o de que no llevas ropa interior porque no sabes dónde la perdiste. Aunque ahora que lo escribo no se me ocurren muchas situaciones en las que alguien en la oficina se pudiera percatar de que no llevas ropa interior.
La respiración alternada: un secreto por descubrir

Aquí es donde entra en juego la respiración alternada. Un antiguo método que equilibra los hemisferios del cerebro, permitiendo una claridad mental y focalización sorprendentes. Esta técnica, que implica respirar alternadamente por cada fosa nasal, tiene el poder de disipar la más densa niebla en el Londres victoriano.
Aunque profundizaré en esta técnica en un próximo post, de momento te cuento que la respiración alternada es una herramienta esencial para aquellos que buscan mantener la concentración y la claridad mental, ya sea después de una larga noche de fiesta o simplemente para enfrentarse al ajetreo diario.
No hace falta ser un fiestero para beneficiarse de esta técnica. Cualquier situación en la que estemos cansados, por largas jornadas de trabajo, ejercicio físico, estrés emocional, etc. puede ser resuelta, o al menos atenuada, con este tipo de respiración.
Este es un secreto que Hemingway, con su experiencia puede que no necesitara, o quién sabe, también puede ser que si hubiera dominado esta técnica nos hubiera regalado alguna novela más. Nunca lo sabremos.
Soundtrack del post
Esta semana DJ Peresoso os muestra cómo se siente Nina Simone después de practicar cada mañana la respiración alternada:



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